Dolor

 

El dolor es “la sensación molesta y afectiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior” y “el sentimiento de pena y congoja”. Entre sus definiciones podemos entender que el dolor tiene una parte física y una implicación emocional o psicológica.

No todas las personas sienten el dolor de la misma manera y esto depende de diversos factores como genética, cultura, rol de género, experiencias anteriores, así como el nivel de salud.

Se inicia en cualquier punto del cuerpo y se transmite hasta el sistema nervioso central, donde el dolor se hace consciente y alerta al cuerpo para poder evitarlo. Por lo que se podría decir que se produce un proceso de detección, transmisión e interpretación de este.

El proceso engloba una vía ascendente de transmisión de señal dolorosa. Asimismo, cuando se percibe la señal dolorosa, también se activan unas vías descendentes inhibitorias para aliviar el dolor con la liberación de endorfinas, serotonina y noradrenalina.

El dolor agudo es un síntoma de defensa que resulta beneficioso en casos como retirar la mano cuando nos quemamos o si nos pinchamos. Por otro lado, cuando se mantiene en el tiempo (superior a 3 meses), pierde el sentido de alarma y genera un funcionamiento anómalo del sistema nervioso central resultado perjudicial y convirtiéndose en crónico.

Por tanto, el dolor se puede dividir en función del origen:

  • Nociceptivo: tras una agresión física o proceso inflamatorio agudo. El dolor está localizado, se describe como agudo y punzante, aunque puede ser más difuso cuando afecta a una víscera (estómago, hígado, riñón, etc.).
  • Neuropático: se origina cuando hay una lesión nerviosa y duele en el área a la que da sensibilidad el nervio dañado (ciática, neuralgia del trigémino, neuralgia tras herpes zóster, etc.). Se describe como dolor irradiado.

Disminuyen el umbral del dolor:

  • Malestar
  • Insomnio
  • Fatiga
  • Ansiedad
  • Miedo
  • Enfado
  • Tristeza
  • Depresión
  • Aburrimiento
  • Introversión
  • Aislamiento

 

Aumentan el umbral del dolor:

  • Control de los síntomas
  • Dormir bien
  • Reposo
  • Buen humor
  • Sentirse comprendido
  • Solidaridad
  • Distracción
  • Control de la ansiedad
  • Buen ánimo
  • Buen manejo de analgésicos

El compromiso del paciente con su tratamiento es vital para el éxito de este.

En el tratamiento del dolor está implicado:

1.      Tratamiento farmacológico. Basado en el uso de:

  • Analgésicos/ AINES (dolor leve).
  • Opioides débiles + tratamiento coadyuvante (dolor moderado).
  • Opioides fuertes + tratamiento coadyuvante (dolor intenso).

2.      Técnicas intervencionistas. Las realiza el médico de la unidad del dolor en el hospital. Sin embargo, os pedirá una preparación previa como cumplir con las horas de ayuno requeridas, realizarlas analíticas, retirar o no tomar la medicación que nos indique en ese momento el médico especialista, quien supervisa todo el proceso.

3.     Terapias conductuales. Se pueden realizar una multitud de actividades como sesiones de grupo, sesiones formativas, convenciones, talleres, congresos, etc. Es importante, mantener la salud mental y emocional.

4.     Terapias físicas. Lograr buenos hábitos de vida saludable como:

  • No fumar.
  • Realizar ejercicio físico.
  • Seguir una dieta equilibrada.
  • Mantener un IMC dentro de los valores adecuados (entre 18 y 24).

 

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